domingo, 5 de octubre de 2008

La especial textura de casa13

“Por lógica, berrinche o entrega, todos azuzando la costumbre cada vez que se puede”.
Verónica Maggi


“Con el tiempo fuimos comprendiendo que las recetas no nos venían bien, que debíamos accionar solo desde el deseo”.
Aníbal Buede


Eso antes de cualquier presentación, por la urgencia de entregarles los nuevos aportes que cruzan nuestra publicación en un par de fragmentos que pudieran contener un índice sustantivo de las propiedades que casa13 intentara comunicarnos.
Nos complace dar a conocer dos textos procedentes de casa13, iniciativa cordobesa que tiene la cualidad de ser el espacio artístico independiente más antiguo de Argentina.

Deseamos explicitar que la comunicación con casa 13 obedeció en principio al interés general que nuestra publicación tiene en difundir información, y motivar la discusión, en relación a las formas de autoorganización que comprometen a productores visuales, las que a la luz de diversos análisis consustancialmente involucran la tendencia a reformular los roles (del artista) y los márgenes de la práctica artística. En tal sentido, las referencias aportada por casa13 grafican con contundencia una experiencia en que los diálogos, cruces y la acentuada atención a los modos de hacer determinan una actitud de permanente cuestionamiento.

Deseamos aprovechar esta presentación para poner de manifiesto que quienes nos encontramos tras esta iniciativa editorial valoramos su escritura-colaboración como una intervención que coloca un muy pertinente asomo de duda sobre los modos que pudieran cristalizarse en nuestro discurso, como manifestación de nuestra pertenencia a un determinado y quizá algo acotado universo de prácticas simbólicas.

Con la ayuda de Fabián Espinoza, nuevo miembro del comité editorial de Revista Plus, podemos decir que la conjunción ente la acción de democratizar y remodelar parece constituir el eje de la experiencia independiente de casa13, “independencia, ya no una emancipación, que al parecer se entiende como una manera de construir un espacio, constituido por muchas voces en igualdad de valoración”. Sirva para ejemplificar esto último las variadas referencias que encontramos a “lo queconstituye la respuesta al modelo curatorial, consistente en democratizar el rol del curador, algo que mucho tiene que ver con la adaptación de todo modelo económico y político en la actualidad”.

Con la contradicción… en ciernes

por Verónica Maggi

Quizás algo reaccionarios. Pero más que esto, “alternativos”. Entre… anárquicos y apostólicos. Muchos, inconformistas. O incluso, con resignación curiosa. Por lógica, berrinche o entrega, todos azuzando la costumbre cada vez que se puede. Sugestionados con esta idea de grandeza que encierra la mueca, con esto de ridiculizar con presunta antipatía y elegancia la mano que sostiene la obra y que la rotula arte… y que la lleva cual gloria por lugares anquilosados, grandes, casi colosales pero al mismo tiempo desconsoladamente mezquinos. Sugestionados, quizás, con la idea que tras esto hay una actitud política… o algo parecido a ello.

Entre casa y galería, el espacio Casa13 es un fragmento, un paréntesis temporal, una especie de agujero negro donde fácticamente se puede poner a prueba mucho de los discursos que reifican todo lo que se dice a, ante, bajo, con, contra, de, desde, en, entre, hacia, hasta, para, por, según, sin, sobre, tras el arte y sus prácticas cordobesas contemporáneas.

No es un lugar destinado a los discursos, no es una tierra reservada a la obra de arte. Es un lugar, para leer gestos, una especie de detector de mentiras, que no acusa pero descubre. Donde lo que habilita es el modo de hacer, no la forma hecha.
Sutil diferencia que marca más de lo presumible. Que muchos confunden, quizás porque el espacio es hoy institución.

(Hablar de la Casa. Sí, es esto y un poco más. Pensando hoy sobre qué quiso hacer Aníbal con esto de los cruces y cómo se vienen dando ellos, lo que me queda claro, esa esencia sin forma del todo definida que tiene la Casa; y que, invariablemente, se traduce también en los cruces.

Sí… sin dudas, hablar de los cruces, es hablar de la Casa.


Ahora, lo que me rompe la cabeza es esta figura de artista-curador. Pero qué puedo decir yo que no soy nada de todo lo que hago sobre el rol de un curador, o sobre el rol de un artista... o incluso, sobre la Casa misma, cuando hace poco que estoy en ella y me siento de a ratos una ocupa, que irrumpe en una continuidad de la cual desconoce sus orígenes, pero los siente a gusto. Tan a gusto que prefiere poner casa13 y no Casa 13. Sólo me queda moverme confiando en el instinto y las ganas. Siendo como diría Pablo, con sarcasmo estudiado: “tan básica”.)

Una institución aún algo rara, es cierto, que habla de cruces entre artistas a los que no se les exige obra, sino un arbitraje. Una decisión. Artistas que deciden qué tipos de artistas van con la “idea” de la Casa.

Una idea que salta incomprendida en el mismo momento, que se prioriza obra a diálogo. O donde la “intervención del espacio expositivo de la Casa” se resume a clavar en la pared un trabajo realizado de antemano para otra situación. O cuando los espacios de la Casa: comedor, living, cocina, patio, baño son obstruidos, inutilizables por la “obra del artista”, en la desestimación total de los que seguimos usando el lugar, el resto de los días, obra que puede ser de lo más bella, pero no pega con la “idea” de la Casa.




La Casa se interviene, no se invade, ni se usa de manera despreocupada. Es una intervención que a veces, incluso, ni mucha “materialidad” requiere.

(Y aquí no puedo evitar recalcar el valor, tal vez desmedido, que le doy a los gestos… es el mailing, o esas ganas por hacer, o el estar abierto al diálogo, o el relacionarse con todos, sin importar la jerarquía.


Sí, sé que no doy tregua con esto. Pero es a partir de estos momentos primeros, donde uno ya sabe a qué tipo de “cruces” pertenece el artista. Luego viene el otro rollo… ¿dejar todo librado al azar, o intervenir? ¿Hacerlo sutilmente o de manera palpable?

Y a veces entre este devaneo, el asombro que crece ante la ninguna pregunta de nadie por su contraparte. O incluso el desconcierto, cuando el cruce se da con la Casa, o el pasmo absoluto cuando los artistas tan sólo se limitan a relacionarse con el “dueño”, dando por tierra parte de los motivos por los cuales ellos y no otros, fueron invitados a curar en el espacio.)

En la Casa intervenida se despliegan modos y formas regidas por la experimentación. Lo conciliador, oportuno, el modelito probado que funciona como comodín en cualquier espacio, acusa una dolorosa contaminación.


La flexibilidad ha sido el elemento en el cual nos centramos para convocar a los artistas-curadores invitados este año. En el camino, algunos entendieron que ductilidad era complacencia, y otros quizás la confundieron con obediencia solapada.

En cualquier de los casos las muestras que se llevan a cabo en la Casa dan cuenta de decisiones y prácticas que priorizan el intercambio de maneras, de modos. Todos incompletos, inacabados y en constante mutación.

(
Creo que la Casa se construye como nos construimos todos: siempre dispuestos a demoler las partes que las urgencias lo requieran. Es que sólo nos rige un manojo incompleto de incertidumbres. Y las leyes, las cositas tan bien cerradas y conclusas, sólo sirven en la medida que uno pueda quebrarlas, abrirlas


Limitarnos a dar pistas. Pistas que sean rastros de otras señas. Particularidades que quizás otros tejan con otros hilos, para luego volver a armar otra madeja.)


Verónica Maggi
Julio y Septiembre de 2008
Unquillo, Córdoba, Argentina

Para los compañeros de revista Plus...

por Aníbal Buede

Para los compañeros de revista Plus

Intuyo que es imposible hablar de lo que es hoy Casa 13 sin un pequeño ejercicio de memoria.

Inaugurar la casa con la toma del lugar, inaugurarla con un acto político.
Hace casi 16 años.

Casa 13 es una casa de artistas, está ubicada muy cerca del centro de la ciudad de Córdoba, en Argentina, y es el espacio artístico independiente mas antiguo del país.
Casa 13 es una casa, tiene un living, un comedor, un baño, cocina, estudio, un patio y hasta un zaguán.

Nunca hemos recibido ningún tipo de subsidio, ni de empresas privadas ni del estado. Esto por un lado ha sido un obstáculo importante ya que carecemos de infraestructura, pero por otro ha potenciado la idea de construcción colectiva.

La casa en sus comienzos tenía un nombre largo y pretencioso, “Centro de comunicación y bla bla bla…”. Con el tiempo fuimos comprendiendo que las recetas no nos venían bien, que debíamos accionar solo desde el deseo. Así fue como pasó a ser solo “Casa 13”, y lo que en un principio era una sala de exposiciones se transformó en un comedor diario, así como lo que funcionaba como sala de conferencias ahora es un living. En ese contexto se construyen lo que son las muestras mensuales que generan artistas de distintos lugares del país.
Hace 4 años se nos ocurrió que estaría bien bueno difundir nuestras ideas (también) en otro formato, y todos pensamos lo mismo… un programa de radio.
Hoy sigue al aire… se llama Trece.

A fines del año pasado cuando comenzamos a pensar en nuestros deseos sobre la Casa, la primera idea que emergió fue la de acentuar y radicalizar nuestro accionar político.
En esos mismos días se nos cruzó un pequeño libro, “Fracturas de la memoria”, de la crítica chilena Nelly Richard, y claro…

Lo heterogéneo / lo no idéntico / los colapsos de sentido / las sacudidas de la memoria / los presentes en curso / las fuerzas vitales / las relaciones y tensiones / el rito como experiencia comunitaria / lo domestico, lo popular, lo cotidiano, lo femenino / la duda / las voces desparejas /
la experiencia como relato / los pequeños testimonios en contra de la totalidad / el accionar desde los márgenes / …

Esas palabras hablaban acerca de este pequeño deseo que venimos construyendo hace más de 15 años.
Y volvimos a pensar en ese accionar
Y volvimos a pensar en esta construcción de sentido que es la casa, esta casa…
En quienes la construyen y en porqué.
Y pensamos en darles la palabra. Supongo que es algo que hemos hecho todo el tiempo pero ahora necesitábamos explicitarlo.
Darles la palabra también como acto fundacional de una nueva experiencia.
Invitarlos… si, qué bien nos/les suena.
Que sean ellos (lo son) los dueños de casa, que a su vez nos inviten a esas (nuevas) experiencias, a cruzarlas con las nuestras.

El arte es un acto político… la obra una experiencia.
Y si… los invitamos… Invitamos a artistas de Córdoba, de Tucumán, de Rosario, de Deán Funes, de General Roca, de Buenos Aires, de San Juan… y hasta de Valparaíso a cruzar sus experiencias con las nuestras, a generarlas, a que curen sus proyectos y nos inviten a su/nuestra casa.

Curar un proyecto expositivo.
Bajar un discurso. Gestarlo. Diseñarlo. Generar recortes políticos a favor de aquel discurso. Decidir, si… eso… tomar decisiones. Solo eso.
Volver a la primera lección, a Duchamp.
Un artista ES, en tanto decisión.
Pensarnos artistas, y por consecuencia lógica, curadores, gestores, productores.
Pensar en cada decisión que tomamos como un aporte más a nuestra carga política.
Pensar en el color de fondo de un paisaje que pintamos, en su marco dorado o negro como la noche, en montarlo en la pared o ubicarlo en el suelo, en circular por un lugar hostil o por otro amable, en iluminación puntual o en penumbra, en exponer en ese museo o en quemarlo…
Pensar y decidir… como si fuera poco.
Definitivamente, un curador debe ser un artista.

Nuevas experiencias.
Invitarlos a que crucen su idea de casa con la nuestra, sus ideas de la vida con las nuestras.

Quizás, solo para tener la certeza de saber que estamos vivos.
Como motor solo el deseo.
El más puro deseo.

* Este año hemos tomado la modalidad de invitar a artistas-curadores cordobeses y de otras ciudades a que diseñen y crucen sus proyectos con carácter de intervención sobre el espacio expositivo (la casa).
Las actividades se desarrollarán desde abril y hasta diciembre con cruces expositivos mensuales que constarán de dos proyectos, uno local y otro visitante, los que convivirán durante 15 días en la casa.
Los domingos de cierre de muestra se llevarán a cabo encuentros-meriendas con los curadores y artistas expositores, y un invitado así como público en general. La idea es tomar la exposición que se cierra, y a partir de ella y sus protagonistas, desarrollar pensamiento y sentido acerca de la escena local y nacional. En esas oportunidades serán presentadas las publicaciones mensuales que editará la casa.

Aníbal Buede
Invierno de 2008 en Córdoba.